Soledad fértil o vacío fecundo.


Si dejamos de representar a la soledad con un rostro frío y agrietado, tal vez tengamos la posibilidad de descubrir su faz oculta.
¿Cuál es esta? La soledad puede vivirse  tanto como ausencia de “algo o de  alguien”, o como un espacio despejado. La ausencia puede ser expresión de separación o de pérdida, pero también puede vivirse como la oportunidad de que algo nuevo surja. Como el anticipo de la novedad. 
Cuando despejamos un lugar, hacemos sitio para que algo nuevo acontezca o para que se reacomode lo que ya existe. En el caso de la soledad, en ocasiones es necesario pasar por la experiencia de la ausencia o de la pérdida para llegar a la  comprobación de que es importarte reacomodar ciertas cosas…o hacer sitio para el surgimiento de algo nuevo. Es importante en nuestra vida tener experiencia de la fertilidad de la soledad. Sólo surge algo nuevo en el mismo sitio si antes ha estado vacío. Puede resultar desgarradora la soledad mientras se transita de la pérdida a la fecundidad. Pero sólo cultivando ese espacio vacío es como se vuelve fecundo. ¿Puede que una soledad no llegue a ser nunca fecunda? Puede ser…sobre todo si nos detenemos a llorar por lo que ya no está o se perdió. Lo que estuvo ahí tal vez nunca vuelva  pero eso no significa que el lugar donde alguna vez existió algo no llegue nuevamente a ser fértil. 
¿Qué hubiera sido de Jesús sin aquellos 40 días? ¿Hubiera tenido una conciencia tan clara de cuál era su misión? En ocasiones la ausencia o la pérdida nos ayuda a tener una conciencia más clara de nuestra vida.  Si te sientes solo o si percibes solamente el rostro frío y agrietado de la soledad, no te guíes por la apariencia.  Haz lugar en tu vida a la soledad que fecunda porque tal vez ha llegado el momento de hacer espacio dentro de ti para que surja algo nuevo, o simplemente para reacomodar lo que ya existe. Ese espacio que ahora nadie llena quizás sea el lugar indicado para que Dios ponga su morada. No intentes llenar tus vacíos con lo primero que tengas a mano, no construyas una choza donde se ha hecho lugar para un rasca cielos. 
P. Javier Rojas sj

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