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Mostrando entradas de febrero 10, 2013

Abandonado

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“Tengo contra ti que has abandonado el amor primero” (2,4). Lo que más nos cuesta es reconocer por entero la pérdida. Nos cuesta, porque sabemos que se nos dice una verdad que no está en nuestra mano, que no podemos conseguir con nuestra propia inteligencia. Se nos echa en cara lo que sufrimos y no reconocemos. ¿Por dónde se nos está escapando, en realidad, la vida?
Xavier Quinzà Lleó, sj
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Un adulto es una persona que puede caminar por los caminos de Dios libre de preocupaciones, con una mayor seguridad en su vida de oración y mucho más atenta al servicio de los hermanos.
Xavier Quinzà Lleó, sj
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"El camino de purificación se lleva a cabo mediante el proceso de la “indiferencia”: que no es sino una confianza última en la realización de lo que anhelamos y una pacificación de lo apasionado de nuestros pensamientos. Desear y elegir “solamente” lo que más conduce al fin que buscamos es vivir una amistosa separación del pensamiento y de la pasión en lo que concierne a la orientación de la vida...Las principales barreras en la comunicación son las pasiones, de tal manera que el fruto acabado de la purificación del corazón es el poder comunicarse con total transparencia y franqueza con el que acompaña. Se requiere tiempo y paciencia para ir alcanzando una comunicación “en el Espíritu”.
Xavier Quinzà Lleó, sj
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"Un elemento clave en las personas espirituales es el saberse conducidos por la mano providente del mismo Dios: conducidos suavemente por un Maestro interior que se muestra tanto o más en los acontecimientos de la vida que en la experiencia de oración. La práctica del examen, como oración de la vida, da muy bien cuenta de ello. Dios se comunica no solamente mediante las mociones más o menos claras de la oración, sino que se descubre activo y laborante en todas las cosas que nos suceden a lo largo del día. En términos ignacianos el despertar de esa “sensibilidad espiritual” tiene sus climas y sus motivos. Pero siempre se experimenta como un saberse introducido “misteriosamente” en el diálogo amoroso de las divinas personas: un sentirse atraído a la misma vida de Dios."
Xavier Quinzà Lleó, sj
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El crecimiento espiritual se produce en nosotros en un campo de enfrentamiento entre dinámicas contrarias: voces mudas de la cultura, alimentadas por el egoísmo y la autojustificación personal, de las que no nos podemos librar sino con la ayuda de Dios. Dinámicas que no se manifiestan fácilmente, subterráneos del lenguaje, implícitos en oposición que nos exigen una gran dosis de prudencia y de habilidad para no caer en engaños. La primera distinción, según san Ignacio, es la que se produce entre “pensamientos propios” y “pensamientos prestados”. Esta duplicidad de capas interiores y de dinámicas discursivas nos habla de una complejidad grande en las instancias del yo. Por eso se hace vital el aprendizaje del discernimiento: sentir para conocer, no en la teoría sino en la práctica. Observación atenta de las mociones en uno mismo y apertura confiada al testigo acompañante. Sólo el diálogo nos salvará de los posibles engaños.
Xavier Quinzà Lleó, sj

Actualizar

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"...nuestras pequeñas y frágiles historias personales pueden llegar a vivir y sentir el contagio del misterio de novedad que aquel Acontecimiento actualiza y repite, capacitándonos para abrigar la Presencia que se esconde en nuestros corazones de carne. Nuestra insignificante historia personal, con sus avatares cotidianos, con sus amores y expectativas, pero también con sus odios seculares y su terror a la muerte, está atravesada por el Amor Oculto, por Aquel que debemos ayudar a exhumar del fondo de nuestras vidas."
Xavier Quinzà Lleó, sj
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En la urdimbre apretada de lo que llamamos historia personal, biografía de cada uno, se está entrelazando, como un hilo más, el amor de Dios a ese frágil sujeto que la organiza, le da sentido porque la preside...desde la Encarnación del Señor, ya no hay dos historias separadas: la de Dios y la de los seres humanos, sino una sola: ya que la salvación, que por esencia no puede ser producto de la historia humana, se ha mostrado entre nosotros como el fruto acabado del despojo de Dios y de su asunción de una condición humana.
Xavier Quinzà Lleó, sj

Presencia

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Toda la vida cristiana no es otra cosa sino la obra del amor del Espíritu de Dios en nuestros corazones. Y por ello los cristianos de hoy sentimos una indudable urgencia de examinar no sólo lo que pensamos o decimos, sino, sobre todo, aquello que amamos íntimamente. Esto es lo que somos, lo que amamos; es ahí donde Dios está.
Xavier Quinzà Lleó, sj (El Dios que se esconde)

Compasión

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No hay verdadera compasión si no brota desde un auténtico deseo del corazón. Allí donde nos sabemos, a la vez, heridos y sanados, amados compasivamente, sin méritos, porque sí, porque alguien ha querido hacerse el Guardián de nuestra intimidad.
Xavier Quinzà Lleó, sj (El Dios que se esconde)
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El amor o es humilde, y sabe disculpar, perdonar, olvidar, no llevar cuentas, como nos recuerda sabiamente el Apóstol, o no progresa, sino que se convierte pronto en un egoísmo a dos, y eso en el mejor de los casos. Aprender a mirar al otro de hito en hito, a la misma altura, de igual a igual, supone ejercitarnos en el amor que se abaja, el que debe mirar primero hacia arriba con gratitud, y encontrarse con la otra mirada que se deja lavar los pies, que acepta el detalle, que aprende a recibir el don tanto como a ofrecerlo cuando le toque. Porque esta asimetría de posiciones en el amor es siempre intercambiable, es decir: tiene que ser recíproca, para no romperse en dependencia o incluso en abuso manifiesto.
Xavier Quinzà Lleó, sj (El Dios que se esconde)

Amar

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"Los cristianos de hoy sabemos bien que sólo desde la fe en el Crucificado se puede uno atrever a hacer una lectura esperanzadora de nuestro mundo. El es el Signo mayor al que debemos remitir todos los otros que nos ayudan a descifrar las figuras de este tiempo"
Xavier Quinzà Lleó, sj (El Dios que se esconde)
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"Debemos salir del dios de la Edad Media: de ese dios pagado de sí mismo que exige la efusión de la sangre para perdonar, que castiga en los hijos los errores de los padres, al que nada de lo nuestro enriquece, que tiene en sus manos los hilos de la historia y reparte daños y premios como un juez inalterable... ¿Es ese dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo?"
Xavier Quinzà Lleó, sj

Cuando ayunes, perfúmate la cabeza"

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En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendrán recompensa del Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.»Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongá…
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Porque Dios es una marca imborrable en el deseo humano no podemos convertirnos sin volver a descubrirla en nuestro corazón. La verdadera conversión siempre va de dentro afuera: del corazón a la cabeza y de ésta a las manos... Ese es el recorrido inevitable.
Xavier Quinzà Lleó, sj (El Dios que se esconde)
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"Profeta no es el que adivina lo que pasará, sino aquél que mira con ojos penetrantes y descubre el misterio oculto de cada uno de las signos de los tiempos en los que habita el Dios que se esconde"

Xavier Quinza Lleo, SJ (El Dios que se esconde)
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Algunos hermanos preguntaron al abad Agatón diciendo: "Abad, ¿qué virtud entre aquellas que practicamos requiere mayor fatiga?". Él les respondió: "Pienso que no hay una fatiga tan grande como orar a Dios. Porque cada vez que el hombre quiere orar, los enemigos tratan de impedírselo, pues saben que nada puede ser un obstáculo mayor para ellos que el hecho de orar a Dios. Cualquier obra que el hombre emprenda, si persevera en ella, encuentra reposo, pero para la oración hay que luchar hasta el último aliento". 
Dichos de los padres del desierto.

Una vida estacionada

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«1Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios, 2cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. 3Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. 4Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5Simón le respondió: Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes. 6Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. 7Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. 8Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador. 9Pues el asombro se había apoderado de él y de cu…