El amor a Dios está íntimamente unido al amor al prójimo. Y el amor al prójimo unido al amor a Dios...

El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos. Mt12,29-31

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