La felicidad relaja. Nos eleva a un plano superior, por eso se nos antoja ligera. Ha dejado atrás lo que oprimía y ataba. Nos exige algo. Es un logro. Y nunca es personal. Contagia, se abre, hace a los demás partícipes de lo que ha ganado. La felicidad es liberadora. La felicidad puede aprenderse.

Bert Hellinger.

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