Si confiamos en el Espíritu Santo que está en nosotros mucho más allá de nuestros sentimientos,
lentamente también podrán modificarse nuestros miedos y desconfianzas. 
El temor se transforma en confianza; la estrechez, en amplitud. Dejamos de aferrarnos a algo.
Extendemos nuestras manos vacías a Dios para que Él las colme con su espíritu.
Anselm Grün.

Comentarios