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Adorar pausadamente nos va haciendo aligerar el corazón, liberar el flujo de la vida. Sólo adora el que es frágil, el que quiere abrir su desolación y su esperanza a los otros que también esperan, con sus propias heridas, una actitud nueva, a la vez que acogida y de rendición.  Xavier Quinzà Lleó, sj
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La Eucaristía es el tesoro escondido en el campo de nuestra humanidad y de nuestra historia. Pero nos debemos preguntar con sinceridad: ¿lo hemos descubierto realmente?, ¿lo valoramos suficientemente en nuestro día a día? Pero, y sobre todo, ¿estamos dispuestos a venderlo todo para comprar ese campo? El secreto del ardor que necesitamos está en la eucaristía. La vida cristiana necesita recuperar sus fuerzas, conectar más y mejor con el manantial de energía y de vida que es el misterio de la entrega de Jesús. Nos hemos comprometido en anunciar el reinado de Dios, en sanar como Jesús lo hizo, en denunciar las injusticias como El, en liberar de cualquier poder opresor y dañino a nuestras hermanas y hermanos... Hemos hecho del seguimiento del Jesús pobre y humilde la marca de nuestra vida. Pero ¿para cuándo unirnos también a Él en el misterio de su entrega total para dar y comunicar la vida? Xavier Quinzà Lleó, sj
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Nuestra conversión <<real>> al Señor, por tanto, esa que se verifica en la vida y no exclusivamente en el pensamiento o en el deseo, incluye una creciente con-naturalidad de nuestra sensibilidad con la del Señor. Hasta entonces, todo está por ver ... No somos, sin más, ni lo que pensamos ni lo que deseamos, sino, más humildemente, lo que la vida real nos dice que somos. Un hombre o una mujer así, con-figurados con el Señor, tanto en su sensibilidad como en sus sentimientos, son un modelo de hombre o de mujer unificados. Son, sobre todo, un milagro. A ese hombre y a esa mujer se les va haciendo cada día más familiar el encuentro con Dios en todo: eso que constituye el requisito y la meta de toda espiritualidad apostólica. José A. García, sj
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Como Iglesia, somos un cuerpo que nos arraiga en una experiencia espiritual común. Y desde ese cuerpo nos sabemos deudores unos de otros, unas de otras. El cuidado fraterno, la atención respetuosa a los demás, nos hacen sabernos convocados a una familia que nos vincula y nos hace sabernos hijos e hijas, hermanos y hermanas queridos y cuidados. Perseguimos cultivar el amor atento, el que permanece, el que no se cansa... Xavier Quinzà Lleó, sj
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Somos “evangelio” para nuestros hermanos y hermanas, y si perdemos esa calidad de nuestra vida se nos difumina la vocación: ese secreto tan bien guardado de nuestras pobres vidas.  La espiritualidad de la que vivimos es nuestra respuesta al carisma recibido de Dios a nuestro propio estilo  de vida. La identidad es un don, recibido de Dios y encauzado en unos motivos particulares. Volver a saborear a Dios gustado y sabroso. Volver a recuperar el gozo de las largos ratos de oración, como trato de amistad, como camino de educación de la mirada. Al orar, nos sabemos mirados con ternura y con esa mirada queremos mirar al mundo. Xavier Quinzà Lleó, sj
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El desencanto es aquel tipo de experiencia que se da en el ánimo cuando viene a desvanecerse algo que nos  encantaba. Ya que “encantar” es cautivar toda la atención de uno por medio de la hermosura, la gracia o el talento. ¿Es nuestra vida, nuestros grupos, nuestra familia, nuestra misión apostólica un lugar de “encanto” o de “desencanto”? Si algo deja de cautivar nuestra atención, casi nunca sucede por decisión consciente, sino porque otra cosa  empieza a interesarnos más de lo que nos encantaba, o sencillamente, notamos que nuestro tono vital desciende y nuestro corazón deja de arder. ¿Cuáles son los elementos que “refrescan” y enardecen nuestra vida? La centralidad del Señor de nuestra  vida, es uno de ellos, ¿cómo recuperar la pasión por Dios en nuestra situación concreta de debilidad, de cortedad de miras? El atractivo de nuestra espiritualidad es otro: ¿qué se ha hecho de nuestra devoción? ¿‘Vivimos una espiritualidad afectiva, es decir, “intensa”? X...
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“Cuando se pierde una cosa y la encuentras te hace más ilusión que cuando la tenías”