“La loca de la casa” como llamaba Santa Teresa a la mente, no cesa de jugarnos malas pasadas. O nos atrapa en el pasado, sumergiéndonos en lo que fue y ya no es (o no pudo ser). O nos lleva a un futuro ilusorio, terrible o maravilloso…pero siempre irreal.
Nuestro deber, como hijos de Dios, es permanecer en el instante presente. “Ahora” es el momento propicio para escuchar lo que Él tiene para decirnos.
Para que “la loca de la casa”, ruidosa y distractora no tome las riendas y se convierta en la rectora de las decisiones de nuestra vida es menester discernir a la luz del Espíritu. Para ello nada más propicio que el silencio…Entremos en él como quien penetra en un santuario ( de hecho así es)
Necesitamos acallar los ruidos para escuchar en la soledad que fecunda, la voz del Amor.
"Venga el Silencio en nuestra ayuda"
@Ale Vallina

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