El verbo para orar de esta semana es CONOCER/CONOCERSE
Jesús no tenía necesidad de que se le diera testimonio acerca de los hombres, pues él conocía lo que hay en el hombre. Juan 2,25
Conocerse es, en primera instancia, identificar los rasgos de la propia manera de ser, con sus fortalezas y debilidades, posibilidades y límites, virtudes y defectos, aciertos y errores…
Conocerse también es apropiarse de la historia, personal y colectiva. Es acogerse; ser amigo pero no cómplice de sí mismo.  Maestro pero no tirano de sí mismo. Es percibir el llamado profundo de la vida, de la historia, del ser, y de DIOS.
Quien  no se conoce no puede crecer adecuadamente como ser humano.


Señor, tú me sondeas y me conoces, 2 tú sabes si me siento o me levanto; 
de lejos percibes lo que pienso, 3 te das cuenta si camino o si descanso, 
y todos mis pasos te son familiares. 4 Antes que la palabra esté en mi lengua, 
tú, Señor, la conoces plenamente; 5 me rodeas por detrás y por delante 
y tienes puesta tu mano sobre mí; 6 una ciencia tan admirable me sobrepasa: 
es tan alta que no puedo alcanzarla. 7 ¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? 
¿A dónde huiré de tu presencia? 8 Si subo al cielo, allí estás tú; 
si me tiendo en el Abismo, estás presente. 9 Si tomara las alas de la aurora 
y fuera a habitar en los confines del mar, 10 también allí me llevaría tu mano 
y me sostendría tu derecha.  Salmo 139
En el pasaje de Jesús y la samaritana (Jn 4,5-30) se nos muestra cómo Jesús es maestro en el arte de llevarnos al verdadero conocimiento de nosotros mismos. Jesús es el gran conocedor del alma humana, precisamente porque siendo Dios, se encarnó en un hombre...
Preguntas para tu oración
1. )Qué significa para ti conocerte?
2. )Crees que te conoces?
3. )Cómo has llegado a conocerte, a través de qué o de quién?
4. )Cuál es la persona que mejor te conoce? Un amigo, algún familiar?
5. )Desde cuándo crees que comienza uno a conocerse real y conscientemente? Para que te ha servido?
6.)A quién quisieras conocer y por qué? 


“Conócete a ti mismo.” Sócrates.
 “Jamás nos acabamos de conocer, si no procuramos conocer a Dios: mirando su grandeza, acudamos a nuestra bajeza; y mirando su limpieza, veremos nuestra suciedad; considerando su humildad, veremos cuán lejos estamos de ser humildes.” Santa Teresa de Jesús.  

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