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El de Adviento es un tiempo litúrgico de preparación para la Navidad, pero para la Iglesia todo en tiempo es Adviento, y en cada día en la vida de los creyentes, pues vivimos esperando a Cristo, deseando a Cristo, amando a Cristo. No me preguntes cuántos fieles hubo hoy en la celebración eucarística. Pregunta cuánto amor, cuánto deseo, cuánta esperanza había en el corazón de cada uno, y sabrás si hubo hoy un verdadero Adviento en la comunidad. Ya sé que, desde lo hondo de tu intimidad, desde la verdad de tu vida, puedes estar pensando: es que yo no amo a Cristo, yo no deseo su venida, yo no espero ninguna Navidad. No tengas miedo. Has de acercarte a ti mismo, a tu interioridad, antes de puedas ver que tu Salvador se acerca a Ti. Has de acercarte a tu pobreza, a tu oscuridad, a tu necesidad, a tu noche, a tu fragilidad... Si no busca a Cristo el amor de tu corazón, que lo busque tu indigencia; que es el Señor amigo de indigentes, y pobres, por ellos vino a la pobreza, a la oscur...
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Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tu eres, entre todas las mujeres. Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios. Ruega por nosotros pecadores. Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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Debes amar la arcilla que va en tus manos. Debes amar tu arena hasta la locura. Y si no, no la emprendas que será en vano. Sólo el amor alumbra lo que perdura, sólo el amor convierte en milagro el barro. Debes amar el tiempo de los intentos. Debes amar la hora que nunca brilla. Y si no, no pretendas tocar los yertos. Sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor consigue encender lo muerto. Silvio Rodriguez
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Adviento: un tiempo especial para prepararnos a la venida de Dios en Navidad, su Encarnación. El Adviento nos dispone a encontrarnos con un Dios que no se cansa de manifestarse en nuestras vidas y nuestro mundo...
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Oh María, portadora del Salvador, confórtame tú, que yo me veo lleno de pecados rodeado de peligros y frío en el amor a Dios. Consuélame y que el consuelo sea hacerme iniciar una vida nueva, que agrade a tu Hijo Jesucristo. Transforma mi existencia, oh madre mía María; cámbiame, que tú lo puedes lograr. Amén. Alfonso María Ligorio.