Único
Día
28
Con
Jesús por la mañana. «No
podemos olvidar que cada uno lleva consigo el peso de la propia historia que lo
distingue de cualquier otra persona. Nuestra vida, con sus alegrías y dolores,
es algo único e irrepetible, que se desenvuelve bajo la mirada misericordiosa
de Dios» (Papa Francisco). Dios te mira con amor único, eres especial para
Dios. Ponte bajo esa mirada amorosa de Dios y deja que tu corazón descanse.
¿Cómo miras tú a los demás? Ofrece tu día por los cristianos perseguidos para
que sientan la fuerza de la mirada misericordiosa de Dios y se mantengan firmes
en su fe.
Con
Jesús por la tarde. «Jesús,
al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres
quedar sano?». El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en
la piscina... Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar» (Jn.5,
1-16).¿Qué te impiden levantarte de tu
caída? Levántate y ayuda a otros a levantarse de sus dificultades. Mira como
Dios te mira. Repite al ritmo de tu respiración “Señor mírame, Señor mírame”.
Con
Jesús por la noche. Pon
un nombre a tu día. Busca aquietarte. Repasa el día vivido. ¿Hubo algún
acontecimiento que te afectó en especial durante el día? ¿Cómo te sientes
ahora? ¿Qué ha sido lo más significativo de tu día? Mirando lo vivido, ¿Qué
nombre pondrías a tu día? ¿Por qué?
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